Origen: GenderIT.org

2 Junio 2010

– No estoy de acuerdo con usted – me dijo uno de los alumnos de un curso de extensión universitaria sobre telecomunicaciones – el acceso a las computadoras y los teléfonos es igual para todos, todos pueden usar la tecnología.

A muchos de los alumnos les sorprendió cuando señalé que las tecnologías de la información y comunicación (TIC, maravillosa herramienta para el desarrollo) podían ser un instrumento de mayor exclusión. No sorprendió mucho cuando luego, en los ejemplos, señalaba que las TIC no son apropiadas para personas con discapacidad, que los teclados de las computadoras son difíciles de usar por mineros o agricultores, que el lenguaje utilizado para las instrucciones y manuales no era comprensible para la generalidad de las personas. Pero cuando dije que las TIC podían generar mayor exclusión de género las reacciones fueron variadas. Muchos voltearon a mirar a sus compañeras con una sonrisa burlona; ellas, en cambio, reaccionaron con gesto de negación y desacuerdo… pero quien levantó la mano para señalar su desacuerdo fue el, no ella.

Si bien las TIC pueden estar físicamente al alcance de hombres y mujeres en condiciones de igualdad, no lo están si consideramos variables sociales, económicas, educativas y culturales, entre otras. Es un hecho que las mujeres usan menos las TIC que los hombres (1) y no solo en países subdesarrollados o donde la sociedad es marcadamente opresora de la mujer.

Un reciente estudio de la OCDE (2007) revela que la brecha de género es aún marcada especialmente en lo que respecta al acceso a empleos calificados en el campo de las TIC y que, aún cuando la brecha es menor en lo referente al uso de las TIC en la población joven, las diferencias en razones de uso de las mismas son claro reflejo de la exclusión de la mujer de ciertos campos de la educación, la ciencia y la tecnología.

“Existen diferencias significativas entre mujeres y hombres en cuanto al empleo relacionado con las TICs, tendiendo las mujeres a tener bajas tasas de empleo en ocupaciones especializadas (por ejemplo ingenieras en sistemas, especialistas en tecnologías de la información) y contando entre las usuarias intensivas de las TICs con una mayor representación por parte de secretarias y mujeres ocupadas en tareas de oficina que de ocupaciones profesionales. (…) se ha encontrado que las mujeres y los hombres tienden a utilizar su acceso de manera diferente: en su uso de Internet, existen diferencias significativas entre cómo tienden a utilizar Internet las mujeres en comparación con los hombres”. (op. cit p. 41)

Muchas veces se piensa que dicho bajo nivel de uso de las TIC por parte de las mujeres corresponde a un desinterés por la misma. En algunos casos, incluso se le ha atribuido un carácter de “reacción al cambio”. Este concepto nace, por una parte, de la incapacidad de reconocer los múltiples roles de la mujer en la sociedad y, por otra, en la incapacidad de los promotores del uso de la tecnología para lograr vincular los potenciales beneficios de ésta con los intereses cotidianos de la mujer. Como señala Eva Rathgeber (2000) la mujer debe responder a la presión de múltiples obligaciones y no puede tomarse el tiempo para experimentar con nuevas tecnologías, menos aún si los beneficios potenciales no son evidentes.

Ciertamente, las promesas de las TIC muchas veces se concentran en aspectos tales como los negocios a distancia e investigación científica, áreas tradicionalmente ocupadas por los hombres. Pero las mujeres hacen un uso distinto de las TIC y obtienen diferentes utilidades de las herramientas con las que cuentan en función de los múltiples roles sociales que cumplen.

Un reciente estudio de Hopeton Dunn (2) muestra que la utilidad que obtienen las mujeres caribeñas de la telefonía celular está más relacionada con la seguridad y la creación de redes socialesi, mientras que para los hombres la utilidad se relaciona con negocios.

De la misma manera, el uso de las TIC implica un conocimiento previo para su aprovechamiento efectivo. Aquellos grupos sociales que cuenten con dicho conocimiento previo serán quienes con mayor rapidez y facilidad se apropien de las TIC, obteniendo de ellas el mayor beneficio. De aquí que la marginación en el acceso a la educación básica de la población femenina, especialmente en los sectores pobres de los países en vías de desarrollo, condiciona también el uso apropiado de las TIC generándose de esta forma una brecha mas amplia entre quienes tienen oportunidades y quienes no.

– … pero no es culpa de la tecnología que existan esas diferencias – replica el alumno – no veo cómo las TIC agravan el problema.

Es aquí dónde debemos desterrar el mito de la neutralidad. Efectivamente, las TIC no tienen la culpa pero si no son capaces de reducir la brecha de género y se limitan a ser parte de un sistema de exclusión, entonces conservan parte de la culpa. En otras palabras: “si no son parte de la solución, son parte del problema”.

Si las TIC se abstienen de generar oportunidades de solución a las condiciones de exclusión de la mujer, entonces no son neutras: colaboran con el mantenimiento de la brecha e incluso la refuerzan pues donde antes había brecha de ingresos, brecha educativa, brecha de acceso a la toma de decisiones hoy, además, hay una brecha de uso y acceso a las TIC.

Para revertir la situación actual se requiere que las TIC se enfoquen hacia acciones dirigidas específicamente al fortalecimiento de la mujer, a su desarrollo humano y profesional y a reducir la inequidades existentes en la sociedad.

Una muestra de estas aplicaciones ha sido el paradigmático caso de Grameen Phone, que ha logrado no solo que las mujeres en Bangladesh hagan uso de los teléfonos celulares sino también fortalecer su participación en la economía local generando nuevos espacios de desarrollo.

Considerando a las TIC como acción política para el cambio, estas deben presentarse con la promesa de ser una herramienta para reducir las brechas y la inequidad existente. Por lo tanto, no pueden ser neutras sino por el contrario deliberadamente orientadas hacia el fortalecimiento del rol de la mujer en la sociedad.

Artículos relacionados:

“La teoría, la práctica y la acción feministas pueden traer soluciones innovadoras”: http://www.genderit.org/en/index.shtml?w=a&x=95384

Revolución en la infraestructura de TIC da nueva esperanza a la mujer ghanesa: http://www.genderit.org/en/index.shtml?w=a&x=95365

Querer y poder: retóricas del acceso a la sociedad de la informacióni: http://www.genderit.org/en/index.shtml?w=a&x=95301

Recursos relacionados:

¿Son las TIC neutrales a las cuestiones de género? Análisis de génerode seis estudios de caso de proyectos TIC con múltiples donantes: http://www.genderit.org/esp/index.shtml?apc=—s–1&x=95352

Reporte 2007 Global Information Society Watch: monitoreando la marcha de acuerdos clave sobre políticas TIC: http://lac.derechos.apc.org/es-newsletter.shtml?x=5064410

Nuevas tecnologías para el cambio social: taller de capacitación para mujeres de base de Cotidiano Mujer: http://www.genderit.org/en/index.shtml?w=r&x=95304

Caso de estudio: actualización de una red de conocimiento rural mediante el uso de TICs: http://www.genderit.org/en/index.shtml?w=r&x=95303

Bibliografía

Bossio, Jorge, 2005, “Uso de internet… aún lejos de metas de desarrollo”. TIC para el desarrollo. Disponible en http://tic_rural.blogspot.com/2005/08/uso-de-internet-lejos-de-metas-de….

Dunn, Hopeton, “Genderstanding Mobile Telephony. Women, Men and their use of the cellular phones in the Caribbean”. Disponible en: http://www.dirsi.net/espanol/files/background%20papers/070216–dunn.pdf

Iriarte, Erick, 2006, “La neutralidad tecnológica… ¿existe o no existe?”, Revista de Derecho Informático No. 094.

Kuga Thas, Angela (et. al.), 2007, “Gender and ICT”, UNDP-APDIP, Elsevier. Disponible en http://www.apdip.net/publications/iespprimers/GenderAndICT.pdf

OECD, 2007, “ICTs and Gender”. Disponible en http://www.oecd.org/dataoecd/16/33/38332121.pdf

Rathgeber, Eva (ed.), 2000, “Gender and the information revolution in Africa”, IDRC.

(1) Mas allá del hecho de que las estadísticas oficiales que fallan en advertir las diferencias en el acceso (ver “Ojos que no ven, corazón que no siente: miopía estadística minimiza problema de exclusión de género” en GenderIT), queda claro como señala un reciente estudio del Programa de Información para el Desarrollo en Asia-Pacifico, las estadísticas muestran solo a mujeres pertenecientes a una elite privilegiada haciendo uso de las TIC.

(2) Dunn, Hopeton, “Genderstanding Mobile Telephony. Women, Men and their use of the cellular phones in the Caribbean”. Disponible en: http://www.dirsi.net/espanol/files/background%20papers/070216–dunn.pdf

Las tecnologías de la información y comunicación no son neutras (ni deben serlo)
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